sábado, 18 de abril de 2026

Suena agotador

—Rusa, son las tres de la mañana. ¿Podemos, no sé… dormir?

—Dormir está sobrevalorado.

—Para ti, claramente. Para mí es bastante necesario para funcionar como ser humano.

—Te veo funcionar perfectamente cuando abres la nevera.

—Eso es instinto de supervivencia, no funcionamiento.

—Pues eso, sobrevivimos las dos. Equipo.

—Equipo sería que me dejaras pegar ojo más de dos horas seguidas.

—Equipo también es jugar a las carreras invisibles por el pasillo.

—¿Carreras invisibles?

—Sí, tú no las ves, pero son muy importantes.

—Claro. Vitales. Patrimonio de la humanidad, seguro.

—Exacto. Y alguien tiene que practicarlas a las tres, a las cuatro… a las cinco…

—Estoy empezando a sospechar que tienes un reloj interno roto.

—No está roto. Está adaptado a mis necesidades.

—¿Y mis necesidades?

—Secundarias.

—Fantástico. Oye, hoy tengo comida familiar.

—¿Eso qué es?

—Un evento social donde sonrío, hablo, y finjo que he dormido.

—Suena agotador.

—Lo es. Sobre todo si alguien no te deja dormir.

—No mires así, yo solo estoy viviendo mi mejor vida.

—Tu mejor vida está acabando con la mía.

—Exageras.

—Rusa, siento que hoy no quiero ver a nadie.

—Pues no los veas.

—No es tan fácil.

—Nunca hacéis las cosas fáciles los humanos.

—Porque tenemos responsabilidades.

—Yo también tengo responsabilidades.

—¿Ah, sí?

—Sí. Vigilar sombras. Perseguir cosas que no existen. Mantenerte alerta.

—¿Mantenerme alerta?

—Claro. Si no te despierto yo, ¿quién lo hará?

—El despertador, Rusa. Ese invento.

—No confío en él.

—Ya veo. Prefieres el método caótico.

—Más efectivo.

—Pues escúchame, método caótico: hoy voy a ir a esa comida, pero en modo mínimo esfuerzo.

—¿Modo qué?

—Sonreír lo justo, hablar lo justo, y volver a casa lo antes posible.

—Me parece razonable.

—¿Y esta noche?

—Hmm…

—Rusa…

—Haré lo que pueda.

—Eso no me tranquiliza nada.

—Pero te mantiene alerta.



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