viernes, 20 de marzo de 2026

Rusa

No sé en qué momento empezó todo.

Ni cuándo dejó de ser solo yo.

Al principio eran días sueltos… emociones más intensas de lo normal, silencios más largos de lo que podía explicar.

Hasta que un día la sentí clara.

Ella.

La llamo Rusa.

Porque me sube sin avisar y me deja caer sin freno.

Porque hay días en los que me hace tocar el cielo… y otros en los que me suelta en mitad del vacío.

Rusa no siempre grita.

A veces susurra.

A veces se esconde y parece que todo está en calma… hasta que vuelve a girarlo todo otra vez.

Vive conmigo.

En mis pensamientos, en mi pecho, en mis días buenos y en los que cuestan respirar.

Y aunque no la elegí…

aprendí a nombrarla para no perderme dentro de ella




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