Hoy no hay recuerdos bonitos.
No hay nostalgia suave.
Solo repetición.
Como si mi cabeza se hubiera quedado enganchada en el mismo lugar…
y Rusa no dejara de empujar.
No lo trae de golpe.
Lo repite.
Una imagen.
Otra.
Una frase.
Otra.
Y cuando intento apartarlo… vuelve más claro.
Más nítido.
Más presente.
Como si estuviera pasando ahora.
Rusa no me deja descansar.
Me hace pensar que debería haber hecho algo distinto.
Que quizá aún hay algo que no se cerró.
Que olvidarlo sería un error.
Y lo peor es que suena convincente.
Porque no grita.
No obliga.
Solo insiste.
Una y otra vez.
Hasta que ya no sé si soy yo…
o si es ella pensando por mí.
Intento distraerme.
De verdad lo intento.
Pero Rusa encuentra la forma de volver.
Siempre.
En una canción.
En una palabra.
En un silencio.
Y entonces lo entiendo.
No es que no pueda dejar de pensar en él…
es que Rusa no quiere que lo haga.
Porque mientras él esté aquí,
ocupando espacio,
doliendo,
ella sigue teniendo control.
Y yo…
yo sigo dando vueltas en el mismo sitio,
sin saber cómo salir
de algo que no deja de empezar otra vez.
No hay comentarios:
Publicar un comentario