Por fin los días se alargan, o al menos así lo siento yo. La luz del sol se queda un poco más, y el atardecer llega más tarde, como si el tiempo me regalara unos minutos extra de claridad.
Hoy me siento esperanzada. Sé que tengo que cerrar etapas, y sé también que no será fácil. Habrá días duros, momentos en los que el recuerdo aparezca sin avisar: en cualquier rincón de la casa, en medio del día, en la noche o incluso en los sueños. Pero también sé que voy a poder con ello.
¿Para qué seguir sufriendo por alguien que ya no te quiere? Esa pregunta me acompaña últimamente, recordándome que merezco algo más que aferrarme a un amor que se rompió.
No será rápido ni sencillo. Los recuerdos siguen ahí, latiendo en muchos momentos. Pero confío en que llegará el día en que ese dolor se vuelva más suave, más lejano, hasta dejar espacio a la calma.
Sé que algún día superaré este amor roto. Y sé que puedo volver a ser feliz.
Ahora mismo no quiero estar con nadie. Solo conmigo y con mi vida. Necesito ese espacio, esa paz. No quiero enamorarme de nuevo; lo pido casi como una plegaria. Amar me ha dolido demasiado, y no quiero repetir la misma historia.
No sé qué me deparará el futuro. Pero sí sé lo que deseo: que esté lleno de amor.
De amor hacia mí misma.
#lachicadeltren ✨
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